Quisiera compartir con ustedes una frase imperante en el
pequeño pero fructífero ensayo del filósofo español Fernando Savater titulado
Invitación a la ética. En este libro Savater más allá de sus clásicos textos de
divulgación de la filosofía, prefiere optar por "ensayar" los modos
de pensamiento al puro estilo de la tradición filosófica y desmiente el hecho
de que sus textos carezcan de rigor y de formalidad.
En Invitación a la Ética,
Savater postula a la voluntad como el fundamento de la ética, ahí plantea la
idea de la naturaleza infinita del deseo, y en este sentido, como parte constitutiva de nuestro ser. Volo ergo sum (quiero luego soy), es la
frase que sintetiza el capítulo titulado La
voluntad como fundamento, en efecto, es innegable que todas las acciones
que llevamos a cabo, derivadas de nuestros deseos, buscan en última instancia
cambiar el rumbo existencial de aquel que se asume o incluso podríamos decir,
se aferra a sus deseos. No obstante, estos deseos al ser una elección del
hombre cierran las puertas de otras posibilidades para nuestra vida; en cada
elección hay una renuncia. Cada deseo, entonces, nos permite construir una
determinada forma de vida: qué es lo que quiero, qué pro-yectos deseo para mi
vida, ¿estoy feliz con lo que he construido para mi ser?
¿Estoy en el lugar adecuado que deseo? Me parece que la visión
de Savater logra ser afortunada y optimista al respecto de nuestra forma de habitar el mundo, ya que siempre
tendremos la alternativa de cambiar y transmutar nuestra propia construcción
sobre nosotros mismos, así mismo, creo que a partir de ahora, deberíamos tomar
más en cuenta aquello que deseamos.