jueves, 29 de junio de 2017

Sobre la voluntad




Quisiera compartir con ustedes una frase imperante en el pequeño pero fructífero ensayo del filósofo español Fernando Savater titulado  Invitación a la ética. En este libro Savater más allá de sus clásicos textos de divulgación de la filosofía,  prefiere optar por "ensayar" los modos de pensamiento al puro estilo de la tradición filosófica y desmiente el hecho de que sus textos carezcan de rigor y de formalidad.
En Invitación a la Ética, Savater postula a la voluntad como el fundamento de la ética, ahí plantea la idea de la naturaleza infinita del deseo, y en este sentido, como  parte constitutiva de nuestro ser. Volo ergo sum (quiero luego soy), es la frase que sintetiza el capítulo titulado La voluntad como fundamento, en efecto, es innegable que todas las acciones que llevamos a cabo, derivadas de nuestros deseos, buscan en última instancia cambiar el rumbo existencial de aquel que se asume o incluso podríamos decir, se aferra a sus deseos. No obstante, estos deseos al ser una elección del hombre cierran las puertas de otras posibilidades para nuestra vida; en cada elección hay una renuncia. Cada deseo, entonces, nos permite construir una determinada forma de vida: qué es lo que quiero, qué pro-yectos deseo para mi vida, ¿estoy feliz con lo que he construido para mi ser?
¿Estoy en el lugar adecuado que deseo? Me parece que la visión de Savater logra ser afortunada y optimista al respecto de nuestra forma de habitar el mundo, ya que siempre tendremos la alternativa de cambiar y transmutar nuestra propia construcción sobre nosotros mismos, así mismo, creo que a partir de ahora, deberíamos tomar más en cuenta aquello que deseamos.